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Actividad física y menopausia

Actividad física y menopausia

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La edad cronológica y la edad fisiológica no son sinónimos. En los años posteriores a la menopausia, toda mujer toma decisiones diarias que afectan su salud y a la calidad de vida de entonces y de los años futuros. Una decisión es la elección entre un estilo de vida sedentario y uno activo. La mujer que elige ser sedentaria ha decidido un camino, que en sí, es un factor de riesgo para enfermedades crónicas. En muchos aspectos, los aspectos de la inactividad imitan a los efectos del envejecimiento, y viceversa. La mujer físicamente activa puede ser fisiológicamente diez o veinte años más joven que una mujer sedentaria de su misma edad. La razón es simple: los sistemas fisiológicos se adaptan a las demandas que se imponen sobre ellos.

La mujer activa no solo obtiene un beneficio fisiológico inmediato, sino que también se está asegurando una buena calidad de vida en el futuro. La mejor medicina preventiva contra algunos problemas de la vejez puede ser la “prescripción de ejercicios” de por vida. Afortunadamente, nunca es demasiado tarde para sacar provecho de la actividad física. Las mujeres sedentarias que comienzan un programa de ejercicios mejorarán la capacidad funcional de su sistema cardiovascular, tendrán mayor fuerza y resistencia muscular y aumentarán su flexibilidad. Una “prescripción de ejercicios” individualizada, realizada por un profesional capacitado, asegurará que tales beneficios se obtengan a través de una progresión segura de actividades.